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EmergenciasApoyo a desplazadosDesde 1995, la presencia y acción de militares y grupos paramilitares
en las comunidades indígenas chiapanecas han provocado que poblaciones
enteras abandonen sus lugares de origen y vivan en campamentos improvisados,
en donde su subsistencia es cada vez más difícil. El éxodo
masivo ocurrido en el municipio de Chenalhó, en los Altos de Chiapas,
es uno de los ejemplos más graves de esta situación. Después
de la masacre de 45 personas a manos de paramilitares el 22 de diciembre
de 1997, familias de varias comunidades de este municipio abandonaron
sus casas y sus tierras temerosas de correr la misma suerte. Unos 8 mil
desplazados se instalaron en 9 campamentos en la comunidad de Polhó,
donde han permanecido desde entonces por temor a ser agredidos por los
paramilitares que siguen ocupando las comunidades y actuando con impunidad. Las 8 mil personas refugiadas en Polhó provienen de las comunidades: Polhó, Chimix, Tzanembolóm, Majomut, Yibeljoj, Tzajalukum, Kakateal, Los Chorros, Pechikil, Aurora Chica, Majompepentik, La Esperanza, Bajoveltik, Jabaltón, Majomut 2, Xkumulmal, Xolomtoj, Naranjatik Bajo, Xoyep, Kakateal 2, Acteal, Yaxgemel Centro, Chuchtik y Naranjatik Alto. La población de Polhó está organizada en 9 campamentos, y cada campamento está agrupado de acuerdo a las comunidades de origen de los desplazados. La situación en la que viven los desplazados es de extrema pobreza. Sobreviven en casas de madera y lámina, y una gran parte todavía es de plástico y cartón. Su sistema higiénico sanitario es prácticamente inexistente, por lo que la desnutrición, las infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias, las diarreas o la parasitosis amenazan con una situación dramática a corto plazo. Las comunidades refugiadas en los campamentos de Polhó tenían como principal actividad productiva la agricultura: cultivos de alimentos básicos (maíz, frijol, calabaza, etc.), así como el cultivo de café destinado a la venta. Al abandonar sus comunidades, los refugiados perdieron todo su patrimonio y posibilidades de producir sus alimentos. Además, sólo un 30 % de los nativos de Polhó tienen acceso a sus tierras, porque el resto también tiene presencia paramiltar o fueron ocupadas por los desplazados para vivir. Es importante mencionar algunos factores que en el contexto político actual hacen ver cada vez más lejana la posibilidad de que los refugiados de Polhó regresen a sus lugares de origen. Por un lado, el retorno del grupo Las Abejas a sus comunidades, realizado a lo largo del segundo semestre del año 2001, ha sido presentado como un gran logro de las nuevas administraciones federal y estatal. Las Abejas, víctimas directas de la masacre de Acteal, aclararon haber regresado a sus comunidades porque no soportaban ya las condiciones en que vivían como desplazados y que se trató de un "retorno sin justicia" porque los culpables de la matanza siguen libres y porque los paramilitares siguen en las comunidades. Sin embargo, en el discurso oficial se dice que la situación de los desplazados ha cambiado radicalmente y se ha pretendido ocultar que en Polhó permanecen 8 mil refugiados sin posibilidad de retorno. Asimismo, la liberación en noviembre pasado de 6 de los paramilitares que efectuaron la masacre de Acteal, es vista por los desplazados de Polhó y por las propias Abejas como una clara señal de que la impunidad y los riesgos de un nuevo hecho violento siguen vigentes. Debido a la situación antes descrita, desde 1998 los desplazados ubicados en Polhó han dependido de la ayuda humanitaria nacional e internacional para asegurar los alimentos básicos para su subsistencia. La Unión Europea, a través del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), ha proporcionado de manera regular algunos alimentos básicos para los desplazados. Hasta la mitad del año 2001, el CICR daba quincenalmente a cada familia desplazada una catidad suficiente de frijol, maíz, azúcar, aceite, sal y jabón. Sin embargo, desde hace unos meses esta institución redujo esa cantidad de alimentos al 50 por ciento. Es por lo anterior que se hace un llamado a la solidaridad nacional e internacional para la Ayuda Humanitaria para los Desplazados de Polhó, Municipio de Chenalhó Chiapas, y así garantizar mínimamente, a través de financiamientos solidarios, el abasto de alimentos a los refugiados localizados en esta comunidad, hasta que existan condiciones de seguridad que les permitan regresar a sus comunidades de origen. El financiamiento es canalizado a través de Enlace Civil, organismo creado a solicitud de las comunidades indígenas y que, en este caso, se encarga de comprar y hacer llegar los alimentos a los refugiados de Polhó. Los donativos son destinados a la compra de alimentos y el transporte de éstos hasta los campamentos de desplazados. Los alimentos que se han comprado hasta ahora a través de Enlace
Civil con financiamientos de grupos solidarios han sido distribuidos por
una comisión de abasto creada por las comunidades integrantes de
los 9 campamentos de refugiados ubicados en Polhó. Esta comisión
tiene un plan anual de compra de alimentos, con el que se busca garantizar
que no falte el abasto ningún mes. En promedio, se compra mensualmente
15 toneladas de maíz, una tonelada de frijol y media tonelada de
azúcar. Básicamente se ha privilegiado la distribución
del maíz, ya que es el principal producto alimenticio de los niños,
mujeres y hombres refugiados. |
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